El debate sobre el futuro del Carnaval de Cádiz vuelve a cobrar fuerza tras una reunión clave entre el Ayuntamiento y los colectivos de agrupaciones. Sobre la mesa, una propuesta que podría alterar el calendario tradicional: atrasar una semana la celebración de 2027 para poder mantener intacta la estructura del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas.
La principal preocupación de autores y asociaciones es conservar las cuatro fases del concurso —preliminares, cuartos de final, semifinales y final—, un formato que consideran esencial para garantizar la calidad y la participación. Sin embargo, el calendario previsto inicialmente complica seriamente esta posibilidad, ya que la final está fijada para el 5 de febrero, una fecha especialmente temprana.
Ante este escenario, la mayoría de los colectivos plantea como solución excepcional retrasar el Carnaval una semana. De aplicarse esta medida, la final del COAC pasaría al 12 de febrero, replicando prácticamente el esquema de 2026, que contó con 17 sesiones de preselección, siete de cuartos y cuatro semifinales.
Este ajuste permitiría mantener la estructura actual del concurso, pero no estaría exento de consecuencias. El cambio implicaría que la celebración en la calle se desarrollara entre el 13 y el 21 de febrero, adentrándose aún más en el calendario de la Cuaresma. De hecho, el Miércoles de Ceniza coincidiría con la última jornada de semifinales, algo inédito hasta ahora, ya que tradicionalmente marcaba el ecuador del Carnaval.
Pese a ello, los colectivos consideran que el impacto sería asumible. Argumentan que en otras localidades gaditanas y andaluzas es habitual celebrar el Carnaval en fechas similares sin que ello suponga un problema significativo, restando dramatismo a la coincidencia con el calendario religioso.
El planteamiento reabre, además, un debate recurrente: la posibilidad de fijar una fecha estable para el Carnaval, independientemente de la variabilidad de la Semana Santa. Una opción que, aunque compleja, vuelve a ponerse sobre la mesa ante las dificultades organizativas que generan los calendarios actuales.
Mientras tanto, la urgencia por definir el modelo de 2027 es evidente. La decisión final no solo afectará al calendario, sino también al diseño del concurso y al equilibrio entre tradición, organización y evolución de una de las fiestas más emblemáticas de Andalucía.

