Cuando el Falla susurra verdad: Germán Rendón y el debut que despertó el duende
El Gran Teatro Falla volvió a vivir una de esas noches que no se explican con cifras ni puntuaciones. De esas que se sienten. El estreno de la comparsa ‘OBDC: Me quedo contigo’, firmada por Germán Rendón, dejó la sensación de que algo especial había ocurrido sobre las tablas, una conexión invisible entre escenario y patio de butacas que solo aparece cuando el Carnaval decide hablar claro.
🎶 Una comparsa que mira atrás para avanzar
La propuesta presentada se apoyó en una idea reconocible, gaditana y sin artificios innecesarios. Un viaje consciente a las raíces, a ese Carnaval aprendido de los grandes maestros, donde la copla no necesita gritar para quedarse. La herencia de Pedro Romero y Juan Carlos Aragón se dejó notar en cada compás, en una actuación que respiró respeto por lo antiguo sin renunciar a una lectura actual.
El cierre, con la evocación de un pasodoble histórico de Los Blanco y Negro (1970), terminó de redondear una noche cargada de simbolismo, dejando en el ambiente la impresión de que la comparsa puede convertirse en una de las referencias del concurso.
✨ El estreno y la magia que no se ensaya
Tras bajar el telón, Germán Rendón compartió sensaciones que resumen bien lo vivido. El autor reconoció la emoción de un estreno donde todo fluyó, consciente de que el Falla no responde a fórmulas ni cálculos.
Hay noches —pocas— en las que el teatro parece alinearse con la agrupación. Y esta fue una de ellas. Ese duende imprevisible que aparece sin avisar se dejó ver, convirtiendo la actuación en una experiencia que va más allá del repertorio trabajado durante meses en el local de ensayo.
👥 Una comparsa que cruza generaciones
Uno de los aspectos más celebrados fue la capacidad de la comparsa para conectar con públicos muy distintos. La primera impresión, esa que marca el tipo, el concepto y la presentación, logró calar tanto en los aficionados veteranos como en quienes se asoman al Carnaval desde otra sensibilidad.
Esa transversalidad, poco habitual y muy buscada, se convirtió en uno de los grandes triunfos de la noche, reforzando la idea de que el mensaje había llegado sin necesidad de comparaciones ni artificios competitivos.
🎼 El pasodoble: clasicismo con pulso actual
El pasodoble se erigió como una de las piezas centrales del repertorio. La apuesta fue clara: menos exceso y más verdad. Una melodía con ecos clásicos, reminiscencias de los inicios y guiños a la escuela más tradicional, pero construida desde una mirada contemporánea.
El resultado fue una música que sonó a Carnaval de siempre, con la intención clara de demostrar que beber de las fuentes antiguas no está reñido con avanzar, sino todo lo contrario.
🕊️ Cantarle a Pedro Romero desde la emoción
La figura de Pedro Romero volvió a estar presente en el repertorio, no como homenaje puntual, sino como símbolo de una manera de entender la copla. Poesía y rebeldía, dos pilares inseparables del Carnaval más auténtico, encontraron voz en un pasodoble que recordó la importancia de mantener viva la esencia crítica y literaria de la fiesta.
