‘El jovencito Frankenstein’ revive el mito entre costuras y una afinación de espanto
La escena se ha llenado de laboratorios, rayos y una estética gótica para recibir a la comparsa ‘El jovencito Frankenstein’. Bajo la dirección de Nono Galán, la agrupación ha intentado reinterpretar el clásico de Mary Shelley desde una óptica carnavalesca, convirtiendo al creador y a su criatura en una metáfora sobre la construcción de la propia fiesta. Sin embargo, lo que prometía ser un experimento brillante en el laboratorio de las coplas, ha terminado por mostrar una ejecución técnica bastante «monstruosa» en el sentido menos elogioso de la palabra. 🧟♂️⚡
🌟 Un experimento conceptual que no termina de cobrar vida
La idea central de la comparsa propone que cada autor es un doctor Frankenstein que intenta dar vida a una agrupación uniendo piezas de aquí y de allá: una pizca de gracia, un poco de crítica y mucho corazón. El concepto es potente y visualmente atractivo, con una escenografía que recrea un ambiente de misterio. No obstante, el desarrollo lírico ha pecado de ser excesivamente denso, perdiéndose en explicaciones sobre el «tipo» que no han dejado fluir la música con la naturalidad necesaria. 🧪🏚️
📜 Pasodobles: Entre la autocrítica y el desajuste vocal
En el apartado de pasodobles, la comparsa ha mostrado un nivel literario aceptable pero una interpretación musical muy deficiente. El primer pasodoble, dedicado al proceso de creación de la agrupación, se vio empañado por constantes problemas de afinación en el grupo de voces. La segunda letra, una crítica a la mercantilización del Carnaval, fue valiente en su mensaje, pero la falta de empaste y las estridencias en los tonos más altos hicieron que la escucha resultara incómoda para un público que no terminó de conectar con la propuesta. «Estamos creando un monstruo», decían las letras, y musicalmente la profecía pareció cumplirse sobre las tablas. 🏫📢
🃏 Cuplés: Un humor que se queda en la mesa de operaciones
La tanda de cuplés intentó aportar un poco de aire fresco con temas de actualidad, pero los remates resultaron tan fríos como el cuerpo del protagonista. El ingenio ha brillado por su ausencia, recurriendo a chistes previsibles que no han logrado despertar al patio de butacas de su letargo. El estribillo, aunque intentaba jugar con la temática del «chispazo» vital, no ha tenido la chispa necesaria para prender en la afición, dejando el bloque de humor en un terreno muy discreto. 🃏🎭
🎶 Un popurrí de retales musicales
El cierre de la actuación con el popurrí ha sido el reflejo de una propuesta que necesita una revisión urgente en sus cimientos. La sucesión de cuartetas ha evidenciado una preocupante falta de ensayo en el conjunto de voces, con altibajos constantes que han impedido disfrutar de la musicalidad de la pieza. La sensación general es la de un grupo que ha apostado fuerte por la estética y el concepto intelectual, pero que ha olvidado que en el Falla la base debe ser siempre una afinación impecable y una música que acaricie el oído. ✨🎶
‘El jovencito Frankenstein’ firma un pase gris que deja muchas dudas sobre su futuro en el certamen. Una historia que, a pesar de sus intentos por «cobrar vida», ha terminado por quedarse en una fría mesa de operaciones ante la falta de alma musical. 🏛️⚠️
