El esperpento de la integración: un naufragio de incoherencia y trazo grueso

El esperpento de la integración: un naufragio de incoherencia y trazo grueso

La comparecencia de la chirigota de Sevilla en las tablas del Gran Teatro Falla ha dejado una de las crónicas más amargas y desconcertantes de lo que va de certamen. Bajo el título ‘Los legales, ¿nosotros sí, no?’, el grupo liderado por Pakoli ha intentado abordar la compleja realidad del racismo y la inmigración en España, pero lo ha hecho desde una ejecución tan desafortunada que la propuesta ha terminado colapsando bajo el peso de su propia falta de tacto. ⚖️📉

Un ‘blackface’ anacrónico para una idea sin brújula

El concepto visual de la agrupación es, de entrada, una apuesta de altísimo riesgo: un ‘blackface’ de manual para representar a los futbolistas Nico Williams y Lamine Yamal. Si bien la intención declarada era denunciar la hipocresía del «racismo selectivo» —ese que acepta al inmigrante solo cuando marca goles—, la puesta en escena ha resultado ser un auténtico despropósito estético que choca frontalmente con la sensibilidad actual.

Lejos de construir una sátira inteligente, el libreto se pierde en el chiste facilón y el bastinazo. Escuchar que el padre de Lamine Yamal va a La Caleta a inspirarse «como los porretas» o que Abascal los considera blancos al mirar sus cuentas bancarias, evidencia una falta de recursos humorísticos que sitúa a la agrupación más cerca del esperpento que de la crítica social fundamentada. 🌫️🏟️

Pasodobles: volantazos inexplicables y macedonia política

La estructura de los pasodobles ha sido una «batidora» de temas sin conexión alguna, provocando un desconcierto total en el auditorio. En la primera letra, el grupo comienza hablando de la xenofobia en el fútbol para, de forma inexplicable, terminar dando un giro dramático hacia la gestión de la sanidad andaluza de Juanma Moreno y las listas de espera. Un «todo en uno» político donde caben desde Ayuso hasta Ábalos, pero que no logra profundizar en nada.

Mucho más grave ha sido el enfoque de la segunda letra. Intentar extraer humor de la suspensión de la función por la tragedia ferroviaria de Adamuz para desembocar en un populismo vacío bajo el lema «el pueblo salva al pueblo», resulta una falta de sensibilidad alarmante. La crítica, deslavazada y sin argumentos sólidos, ha caído en el vacío de una música que tampoco ha sabido sostener semejante desorden literario. 🎶📢

Cupletinas y popurrí: el camino directo a lo ilegal

En el bloque de cuplés, la chirigota ha optado por un formato de «cupletinas» callejeras de dos frases, buscando la maldad rápida con personajes como Juan y Medio, Ana Rosa Quintana o la Macarena. Si bien el estribillo ha resultado ser lo más salvable por lo inesperado de su propuesta, no ha sido suficiente para compensar un bloque de humor que ha brillado por su ausencia de ingenio.

El popurrí ha sido el testamento final de una noche para el olvido. Un cúmulo de desaciertos, gags sin sentido y situaciones que rozan lo ilegal por su falta de gusto. El intento de combatir el racismo a través de chistes cuestionables y estereotipos manidos no solo ha fallado, sino que ha convertido la actuación en un material que parece diseñado exclusivamente para generar polémica fácil en tertulias televisivas de bajo nivel. 🃏🎭

Conclusión: un bajón de oro para una firma con solera

La chirigota de Pakoli ha firmado un «bajón de oro», demostrando que jugar al límite requiere una maestría que este año no ha aparecido por ninguna parte. La propuesta de ‘Los legales’ se queda en un despropósito absoluto donde la supuesta intención de denuncia social queda sepultada por una ejecución zafia y un repertorio que no ha sabido leer el respeto que merece tanto el tema tratado como el escenario que pisaban. 🏛️⚠️

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