Los que se lo llevan calentito: un sueño febril entre el humo y el disparate

Los que se lo llevan calentito: un sueño febril entre el humo y el disparate

Los que se lo llevan calentito: un sueño febril entre el humo y el disparate

La chirigota de Jerez ha irrumpido en las tablas con una propuesta que desafía cualquier lógica convencional bajo el nombre de ‘Los que se lo llevan calentito’. En una puesta en escena que bien podría definirse como un delirio psicodélico, el grupo ha transformado el escenario en una espesa nube de humo para presentar una mezcla de conceptos tan inconexa como hilarante: repartidores de pizza que resultan ser el niño de E.T. ya adolescente, acompañados por una orquesta de gaviotas. Es, sin duda, la nota de surrealismo puro que a veces necesita el concurso para desengrasar la rigidez de la competición. 🛸

🌫️ Una puesta en escena asfixiante y genial

Lo primero que llamó la atención no fue la letra, sino la gran humareda que invadió incluso el patio de butacas, obligando a los presentes a seguir la actuación entre vapores. La idea, según sus propios autores, nace de la necesidad de representar a un Elliot (el de la película) que, agobiado por la precariedad laboral, debe ganarse la vida repartiendo comida a domicilio para pagarse los estudios [00:32]. Esta premisa, sumada al uso de gaviotas como instrumentación, sitúa a la agrupación en un terreno de guasa absoluta donde el sentido común brilla por su ausencia, para regocijo del público. 🍕

🎵 Pasodobles: entre el hermanamiento y la batidora política

A pesar de la locura visual, la chirigota supo ponerse seria —lo justo— en el momento de las coplas de medida. El grupo no olvida su origen ni su respeto por la capital gaditana.

  • Primer Pasodoble: Un piropo clásico y sentido a Cádiz, lanzado desde la perspectiva de un «hermano de Jerez». Una letra necesaria para reafirmar los lazos carnavalescos entre ambas ciudades y que demuestra que, tras el disfraz de marciano, hay un corazón que late al compás del 3×4 [01:02]. 🤝
  • Segundo Pasodoble: Una crítica de «batidora» dirigida a la clase política en general. Sin casarse con nadie y repartiendo estopa a diestro y siniestro, la letra funcionó como el desahogo necesario antes de volver al bloque de humor más absurdo. 🍹

🛸 Cuplés inefables y una marciana fugaz

El bloque de humor breve mantuvo el tono disparatado de la función. El primer cuplé, que comenzó hablando de Benavides, terminó en un accidente doméstico que les destrozó «todos los etes», mientras que el segundo aprovechó la coincidencia en la noche con la comparsa de Martínez Ares para sacar punta a la temática humana y extraterrestre. Sin embargo, el momento más comentado fue el cameo de «La Plutoche», una marciana cuya presencia supo a poco y dejó al público con ganas de un desarrollo más extenso de su personaje. 👽

⚖️ El veredicto de una noche borrosa

  • El acierto: La capacidad del grupo para generar un ambiente de diversión genuina. Han invertido esfuerzo y dinero en una idea arriesgada que, aunque loca, consigue que el teatro se lo pase bien y disfrute del «ratito surrealista» [00:48]. 🔊
  • El lastre: El caos escénico. Por momentos, el exceso de humo y lo inconexo de algunas partes del popurrí hicieron que el mensaje se perdiera entre la niebla, dejando la sensación de que la interpretación podría haber tenido algo más de orden dentro del desorden. 🔇

‘Los que se lo llevan calentito’ han dejado claro que vienen a disfrutar y a hacer disfrutar, sin más pretensiones que las de llevar su cargamento de pizzas espaciales a cada rincón de la ciudad. Una propuesta que se agradece por su frescura y su falta de complejos. 🍕🚀

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *