Crónica de una coraza de cinc: los Pastrana se enrocan en la polémica

Crónica de una coraza de cinc: los Pastrana se enrocan en la polémica

El Gran Teatro Falla ha sido testigo del regreso de la comparsa de los hermanos Pastrana, ‘El hombre de hojalata’, una propuesta que, lejos de buscar la evolución lírica, se presenta como una secuela defensiva de su anterior proyecto. Bajo el pretexto de la falta de sentimientos, el grupo ha desplegado un repertorio que parece más preocupado por saldar cuentas pendientes que por explorar nuevas rutas poéticas. 🤖

🛡️ Una «segunda parte» con piel de metal

La agrupación ha subido a las tablas con una estética marinera y oxidada, justificando su tipo como la evolución del «obrero» del año pasado que, tras no poder revivir su corazón, termina convertido en un ser de hojalata. Según los autores, este gaditano metálico representa la deriva y la dureza ante las críticas recibidas. Sin embargo, tras la máscara del personaje de El Mago de Oz, se percibe un grupo que ha decidido blindarse contra el juicio del aficionado con una armadura de victimismo y decibelios. ⚓

🥊 El contraataque: más menciones que el presidente

Lo más destacado —y a la vez más cuestionable— de la comparecencia ha sido el tono de sus letras. Los autores no han ocultado que la comparsa llega con la intención de «dar respuesta» a lo generado el año anterior, cuando su pasodoble al Gobierno central los puso en el ojo del huracán.

En un ejercicio de narcisismo carnavalesco, los hermanos lamentan que se les mencione más a ellos en las coplas de otros compañeros que al propio Presidente del Gobierno. Esta postura, que tildan de «necesaria», acaba por lastrar un repertorio que se siente atrapado en el pasado:

  • Crítica al silencio: Atacan a los compañeros que no cargan contra el Ejecutivo, acusándolos de ponerse una «mordaza».
  • Justificación constante: Utilizan el pasodoble para defenderse de quienes les tildaron de «fachas», cayendo en la paradoja de desperdiciar letras de concurso en hablar de sí mismos en lugar de cantarle a Cádiz. 🗣️

🎹 Sello musical vs. estancamiento

En el apartado puramente artístico, la música de Marcos Pastrana sigue manteniendo su sello de identidad: una mezcla de melosidad y potencia que busca el aplauso fácil del patio de butacas. El grupo mantiene su ya tradicional «pregonado» de los pasodobles, un recurso que admiten usar simplemente porque «les funcionó una vez» y han decidido convertirlo en marca de la casa. 🎵

Si bien la calidad vocal es innegable y el grupo suena compacto y afinado, el contenido del repertorio carece de la frescura necesaria para un concurso cada vez más exigente. El popurrí, aunque estéticamente correcto, resulta inconexo y da saltos temáticos (incluyendo homenajes a viejos copleros) que no terminan de cuajar en una idea sólida. 🌪️

📉 ¿corazón de hojalata o falta de ideas?

Los Pastrana parecen haber confundido la «piel dura» con la incapacidad de encajar la crítica sin convertirla en el centro de su obra. Mientras el Carnaval de Cádiz suele ser un altavoz de los problemas del pueblo, ‘El hombre de hojalata’ prefiere ser un altavoz de sus propios agravios.

Con el objetivo puesto en las semifinales, la agrupación se enfrenta a un jurado y a un público que deberán decidir si esta «estrategia de contraataque» es suficiente para avanzar o si, por el contrario, el exceso de autodefensa ha terminado por oxidar el ingenio de una de las sagas con más solera de la fiesta. ⚖️

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