El pulso metafísico de Martínez Ares con su propia creación

El pulso metafísico de Martínez Ares con su propia creación

El regreso de Antonio Martínez Ares al Gran Teatro Falla con ‘Los humanos’ ha trascendido lo musical para convertirse en un tratado sobre la supervivencia espiritual. Tras el estreno que cerró las preliminares, el autor ha desnudado su proceso creativo, revelando que esta comparsa no es solo un grupo de canciones, sino un enfrentamiento directo con sus propios fantasmas y una búsqueda desesperada de redención a través de su tierra. 🌊

La redención tiene nombre de ciudad

Para Martínez Ares, el concepto de redención es el eje gravitacional de su obra este año. No se trata de un perdón religioso, sino de un retorno al origen. El autor sostiene firmemente que, frente a la deshumanización y el ruido del mundo, Cádiz funciona como el único refugio capaz de «salvarnos todos los años». Su pensamiento sitúa al Carnaval no como un simple concurso, sino como un espacio de libertad y «sinvergonzonería» necesario para reencontrarse con la humanidad perdida. Si el viejo que interpreta sobre las tablas se pierde, la brújula siempre debe marcar hacia el sur. 🧭

🥊 El pulso contra el personaje: el autor frente al «cascarrabias»

Una de las confesiones más fascinantes del creador es la lucha interna que mantiene con el tipo de este año. Ares describe a ‘Los humanos’ como un personaje «poderoso y cascarrabias» con el que mantiene un pulso creativo constante. Esta tensión revela a un autor que no domina por completo su obra, sino que se deja arrastrar por ella:

  • Necesidad de tiempo: El autor admite que aún necesita «sentarse con él» para entender qué pretende el personaje.
  • Espejo personal: El «viejo» no es una caricatura ajena, sino un reflejo de su propia rabia y de sus «muchos tiros dados». Ares está echando un pulso contra sí mismo, lo que explica la densidad y el calado emocional de un repertorio que parece vivo y en constante transformación. 🧠

🛡️ Una trinchera contra la intolerancia

A pesar de la fragilidad que proyecta la imagen de los ancianos en escena, el pensamiento de Ares sigue siendo profundamente político. El autor viste a sus personajes con las heridas de una «guerrera republicana», transformando la vulnerabilidad de la vejez en una rebelión activa contra el fascismo, la intolerancia y el maltrato. Para él, ser humano en 2026 implica, obligatoriamente, tomar partido. La vejez de su comparsa no es sinónimo de silencio, sino de una sabiduría punzante que se niega a claudicar ante la oscuridad que lo mantuvo alejado de las tablas el año pasado. ✊

🎭 La libertad de «decir cualquier historia»

Martínez Ares profundiza en la idiosincrasia gaditana como la máxima expresión de lo humano. Define a Cádiz como ese lugar «donde fue feliz» y donde la libertad permite que la tragedia y la alegría convivan sin filtros. Su visión del Carnaval es la de un ritual sanador: una catarsis colectiva que permite desnudarse ante el público y, en ese acto de honestidad brutal, encontrar la salvación. 🕊️

📉 La madurez de un genio insatisfecho

Lo que se extrae de las palabras de Ares es que ‘Los humanos’ es una obra inacabada por diseño. El autor no ha traído un producto cerrado, sino una criatura que respira y le exige más cada noche. Es un ejercicio de honestidad intelectual arriesgado para un concurso que suele premiar lo predecible. Ares se la juega apostando por la introspección y el conflicto interno, demostrando que su mayor rival no está en otros camerinos, sino en el espejo de su propio maquillaje. ⚖️

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