La muralla de Écija: el «efecto sorpresa» se agota en el Gran Teatro Falla
La chirigota sevillana ‘Nos hemos venío arriba’ ha cruzado el ecuador de los Cuartos de Final con una actuación que, si bien demuestra oficio y veteranía, ha dejado una preocupante sensación de frialdad en el patio de butacas. Tras el éxito arrollador de 2025, el grupo parece haber chocado contra un muro de invisibilidad, donde el repertorio —pese a los cambios de última hora— no termina de prender la mecha necesaria para asaltar las semifinales. 📉
🏛️ Pasodobles: entre el efectismo antimonárquico y la denuncia repetitiva
La agrupación ha intentado jugar la carta de la ironía con una estructura de pasodoble que busca el «golpe de efecto» final, aunque con resultados dispares:
- El dardo institucional: La primera letra utilizó un cebo narrativo contra quienes viven de «paguitas» para terminar señalando a la Iglesia y la Monarquía. Un recurso clásico del carnaval que buscó el aplauso fácil pero que careció de la frescura literaria para sorprender a un jurado cada vez más exigente. 👑
- Salud pública: El segundo pasodoble abordó el polémico fallo en los cribados de cáncer de mama. Aunque los autores defienden que es una temática que no debe dejar de cantarse, la saturación de este tema en lo que va de concurso restó impacto emocional a una letra que sonó a «deja vu» en el Falla. 🏥
🐜 Surrealismo animal: el único oasis de humor
Lo más destacado de su pase fue, paradójicamente, lo más absurdo. La tanda de cuplés encontró su punto álgido en el surrealismo, demostrando que la chirigota respira mejor cuando se aleja de la crítica social de manual:
- Mientras el primer cuplé recurrió al ya manido tema del nacimiento del hijo de un compañero en preliminares, el segundo brilló con luz propia al narrar la historia de un vecino animalista que decide adoptar una mosca. Este toque disparatado logró las risas más sinceras de la noche, recordando el potencial cómico que este grupo atesora. 🪰
🎭 Reajustes en el popurrí: cirugía estética sin anestesia
Conscientes de que el estreno no fue redondo, la dirección de la chirigota aplicó una «cirugía de urgencia» al popurrí, modificando cuartetas enteras que no funcionaron en el primer pase. Sin embargo, estos cambios no han logrado derribar la muralla que les separa de un público que este año se muestra esquivo con la propuesta astigitana. La chirigota suena afinada y el grupo defiende el repertorio con garra, pero falta esa conexión eléctrica —el «ángel»— que el año pasado les situó en las quinielas de la Final.
📉 Un pase de supervivencia
‘Nos hemos venío arriba’ se encuentra en una encrucijada. Han traído un repertorio digno y profesional, pero en la «batalla» de los Cuartos, donde se exige sangre y riesgo, su actuación ha sido más defensiva que ofensiva.
El grupo admite que esta fase es la más complicada de todas, pero la realidad es que hoy no han dado el golpe sobre la mesa necesario para asegurar su plaza en la siguiente ronda. En una modalidad de chirigotas que este año viene pisando fuerte, quedarse a medias puede ser sinónimo de despedida. ⚖️
