‘¡Que no vengan!’: Un alud de genialidad clásica sepulta al Falla bajo una montaña de humor
El cuarteto de Ángel Gago y Miguel Moreno ha firmado en estos Cuartos de Final una actuación que roza la perfección absoluta. Bajo el título ‘¡Que no vengan!’, estos escaladores han llevado el humor de altura a su máxima expresión, combinando un texto magistral con una interpretación que es, hoy por hoy, el estandarte del estilo clásico en la modalidad. 🎭
Con efectos especiales incluidos —un espectacular «alud» de papelillos que inundó el escenario—, el grupo ha demostrado que su estado de gracia no tiene techo y que su ascenso hacia la Gran Final es imparable.
🧗 La Parodia: El ascenso imparable del ingenio
La parodia volvió a ser el motor de la actuación. El grupo sigue apostando por los juegos de palabras inteligentes y un ritmo frenético que no deja respiro al espectador. La aventura de estos escaladores sirve de excusa perfecta para desplegar una dinámica de grupo impecable, donde cada réplica está medida al milímetro y el doble sentido es el protagonista.
A pesar de que el grupo bromea con haber «rebajado un poquito el nivel de maldad» debido a la falta de oxígeno en las alturas, la mordacidad sigue siendo su sello distintivo. Han defendido la importancia de no descuidar ninguna pieza, logrando que el texto brille tanto en los momentos de crítica como en los de puro surrealismo.
🎤 Cuplés: La reivindicación del estilo puro
Fieles a su filosofía, el cuarteto de Gago no descuida el cuplé, una pieza que consideran esencial y que a veces es injustamente olvidada en la modalidad:
- Orgullo y Tradición: El primero trató sobre la curiosa coincidencia del Día del Orgullo con una procesión en la Catedral, un choque de realidades contado con la elegancia y la guasa gaditana que les caracteriza. 🏳️🌈
- Apoyo al Pregonero: El segundo fue para Manu Sánchez, pregonero de este 2026, al que lanzaron un guiño cómplice por su beticismo y su conexión con la fiesta.
Los guardianes de la esencia del cuarteto
El grupo celebra que este año el Concurso parezca recuperar la tendencia del estilo clásico, algo que consideran una victoria para la modalidad. Se sienten cómodos, disfrutan del proceso y mantienen una conexión única con un público que sabe apreciar el humor de «pestañí», ese que requiere estar atento a cada palabra para no perderse el siguiente golpe.
El cuarteto se marcha de Cuartos como el rival a batir, habiendo ofrecido una lección de cómo renovar la tradición sin perder la esencia. Con una interpretación de diez y un texto que es pura orfebrería, los de Miguel Moreno y Gago han dejado el pabellón en lo más alto, literalmente. 🏔️
