Los que la tienen de mármol: una resurrección con pegada social en el falla
La chirigota de Molina y el Melli ha vuelto a levantar las lápidas en esta fase de Cuartos de Final, demostrando que su propuesta desde el «más allá» tiene más vida y conexión con la realidad que muchas agrupaciones de este mundo. Con una puesta en escena que sigue impactando por su riesgo físico y visual, los de Chiclana han sabido equilibrar la balanza entre el humor gamberro y la denuncia social necesaria, metiéndose al público en el bolsillo desde el primer acorde. 🪦👻
🏛️ Pasodobles: de la gratitud invisible a la precariedad juvenil
La agrupación no se ha limitado a explotar el chiste fácil de su tipo de difuntos, sino que ha aprovechado la solemnidad del pasodoble para lanzar mensajes directos al corazón de los problemas actuales. 🖋️
- Homenaje a los cuidados: El primer pasodoble fue un reconocimiento necesario y emotivo a las trabajadoras y trabajadores del servicio de Ayuda a Domicilio. Una labor fundamental, a menudo invisible y mal remunerada, que la chirigota ha querido dignificar ante el gran altavoz que supone el teatro. 🏠❤️
- La condena del retorno: El segundo pasodoble puso el foco en una realidad sangrante para la juventud: la explotación laboral y la imposibilidad de acceder a una vivienda digna. Con una letra cruda, describieron el drama de aquellos que, tras intentar independizarse, se ven obligados a «morir» profesionalmente y regresar a casa de sus padres. Una denuncia certera que caló hondo en el patio de butacas. 🏚️📉
🤡 Cupletinas y «chistología»: el triunfo de la entrega 🧐
En la tanda de cupletinas, la chirigota ha vuelto a demostrar que son maestros en el arte de vender el producto, aunque no todo el material sea de primera categoría:
- Efectividad ante todo: Si bien algunas letras rozaron el «chiste con música» (un recurso a veces criticado por los puristas), la entrega del grupo y su capacidad para conectar con la risa fácil del público hicieron que la tanda fuera un éxito rotundo. 🎭😂
- Conexión total: Lo mejor de su pase ha sido, sin duda, la simbiosis con el espectador. El Falla se ha entregado a ellos, valorando ese esfuerzo extra que supone defender un repertorio en una posición tan complicada. 👏🌟
🔍 Luces y sombras: la paradoja del esfuerzo extremo 🧐
A pesar del buen sabor de boca general, la crítica no puede ignorar el factor físico que condiciona toda la actuación:
- ⚠️ El suplicio del nicho: Resulta casi angustioso ver al grupo cantar tumbados durante gran parte del repertorio. Es una paradoja macabra que, para dar vida a estos «muertos», los componentes tengan que acabar la actuación físicamente agotados y al límite de sus fuerzas. Esta exigencia física podría pasarles factura en la calidad vocal si el cansancio se acumula de cara a fases más exigentes. 😫💀
- Altibajos en el popurrí: Aunque el popurrí mantiene el tipo con momentos de gran ingenio, no logra mantener la intensidad constante que sí mostraron en los pasodobles, dejando algunos pasajes algo más planos. 🌀📉
