El desparpajo de los latin king tropieza con el guion. mucha «poca vergüenza» para tapar las dudas de semifinales
El cuarteto de Manu Peinado ha vuelto a demostrar que su mejor baza sobre las tablas es la ausencia total de complejos. Sin embargo, en el decisivo pase de semifinales, los ‘Latin King de la calle Paskín’ han dejado un rastro de dudas que podría comprometer su asalto a la Gran Final. Entre la improvisación forzada y una parodia que se diluyó por momentos, el grupo gaditano se encomendó a su indiscutible carisma para salvar una actuación marcada por la irregularidad.
Una parodia al filo de la improvisación 🔄
La trama de esta fase mantuvo la línea de «espectáculo sobre contenido» que ya se intuía en pases anteriores. Con un encargo surrealista —acabar con un líder político que termina en la muerte accidental del perro de «el pijo» del grupo—, la parodia avanzó a una velocidad excesiva. A pesar de los nervios iniciales de algún componente, el grupo logró mantener el tipo gracias a su capacidad para conectar con el público a través del gamberrismo puro. 🐶
El autor reivindicó tras la actuación que, pese a la estética de pandilleros, el cuarteto mantiene una estructura totalmente rimada, defendiendo que la innovación en el personaje no tiene por qué estar reñida con la métrica clásica de la modalidad. «Un pandillero no puede cantar ‘Cádiz, qué bonita eres’, pero puede rimar su propia realidad», señalaba Peinado en defensa de su apuesta creativa.
Cuplés discretos y un tema libre por definir 🎼
Si en la parodia el grupo se salvó por su interpretación, los cuplés no lograron levantar el vuelo, moviéndose en un tono gris sobre temas sociales y figuras del carnaval. El tema libre, por su parte, evidenció una falta de guion claro, recurriendo a una «batalla de gallos» con el público para inyectar dinamismo a un cierre que se sentía algo desdibujado. 🎤
Nueva generación: el presente de la modalidad 🚀
A pesar de las críticas al contenido, es innegable que este cuarteto representa la renovación necesaria en una de las modalidades más difíciles del concurso. Se definen como jóvenes que hacen el carnaval que les gusta, sin miedo a experimentar pero con respeto a los compañeros. El propio Manu Peinado elogió el nivel de sus competidores, destacando el buen momento que vive la modalidad con propuestas tan diversas como las del Gago o el cuarteto de Caro.
‘Los Latin King’ tienen lo que no se puede ensayar: ángel y poca vergüenza. Son capaces de meterse al Falla en el bolsillo con un gesto, pero en semifinales el jurado suele pedir algo más que «vibe». El exceso de efectismo y la falta de golpes de texto contundentes en este pase les sitúan en una posición vulnerable. Tienen el talento y el dominio de la escena para estar en la final, pero han dejado la puerta abierta a que el contenido, más que el continente, sea lo que termine decidiendo su destino el próximo viernes. 🏆

