Justo Reconocimiento o Deuda Histórica: El Falla Corona a sus Nuevos «Antifaces de Oro»

Justo Reconocimiento o Deuda Histórica: El Falla Corona a sus Nuevos «Antifaces de Oro»

En una noche donde el olor a incienso de las coplas inundó el Gran Teatro Falla, la máxima distinción del Carnaval de Cádiz, el Antifaz de Oro, fue impuesta a siete personalidades que, para muchos, ya eran dioses antes de tener el metal en la solapa. Bajo la conducción de Mirian Peralta y Enrique Miranda, la gala de 2026 no solo fue un desfile de insignias, sino un recordatorio de que en Cádiz, la gloria a veces llega cuando el autor o el componente ya han dado sus mejores años, o incluso cuando ya no están para escucharlo.

🕯️ El Amargo Brillo de la Justicia Póstuma

Resulta sintomático que dos de las mayores ovaciones de la noche fueran para quienes ya no habitan el barrio del Balón. Antonio Gómez Catalán «Chicuelo», el hombre que puso voz a las eras doradas de Martínez Ares y Tino Tovar, recibió su distinción cuatro años después de su partida. Ver a figuras como Fernandi y Carli sobre las tablas para cantar «Recuerdo que era mayo» fue un golpe emocional necesario, pero que reabre el debate sobre la agilidad de la Asamblea de Antifaces a la hora de reconocer el talento en vida.

Lo mismo ocurrió con Juan Fernández Elena «El Tojo», fallecido hace ya dos décadas (2006). Su familia recogió un metal que llega con un retraso difícil de justificar para un componente que fue pieza clave en coros y comparsas fundamentales de la fiesta. ¿Es el Antifaz un premio a la trayectoria o un certificado de nostalgia? 🏛️

🎸 Mercedes Lamas: Rompiendo el Techo de Cristal de la Orquesta

El momento histórico de la velada lo protagonizó Mercedes Lamas. Con su bandurria al hombro y el respaldo del coro Los caletarios, se convirtió en la segunda mujer en la historia en recibir esta distinción, siguiendo la estela de la eterna Adela del Moral. Que hayamos tenido que esperar hasta 2026 para ver a la segunda mujer en el Olimpo de las Coplas es una crítica mordaz en sí misma hacia el carácter tradicionalista y, a veces, excluyente de estos galardones. Su presencia es una victoria, pero también un recordatorio de las muchas mujeres que siguen esperando en la sombra de la historia carnavalesca. ♀️🎶

✍️ Los «Obreros» y la Sangre Nueva

El reconocimiento a José Manuel Sánchez Reyes como «Antifaz de Autor» es, quizás, el acto de justicia más coherente de esta edición. Sánchez Reyes ha sido el artesano silencioso detrás de hitos como La maldición de la lapa negra o las misiones del recordado Manolo Santander. Su figura representa al autor que no busca el foco, sino la excelencia en la letra, un «obrero» que finalmente ha dejado de ser invisible para la institución. 📝👷‍♂️

Por otro lado, la veteranía se hizo carne en:

  • Chano el Bombista: El pulso de la fiesta, cuya trayectoria entre bombos y platillos es la columna vertebral de nuestra sonoridad. 🥁
  • Sito Fernández: Un autor que sigue picando piedra desde la cantera con Las eurovisivas y que demuestra que el compromiso con la base es lo que mantiene viva la llama. 🧒✨
  • Julio Álvarez: Quien regaló el momento más humano de la noche al romper el protocolo por una promesa materna. Su hija Yoli Álvarez, una de las voces más potentes de la actualidad, puso el sello de calidad a un homenaje que mezcló el llanto con la risa chirigotera. 😂💧

🧐 Crítica de Fondo: ¿Todo el que lo merece lo tiene?

Antonio Rivas, presidente de la Asamblea, afirmó su deseo de que “todo el que lo merece, lo tenga”. Sin embargo, la gala dejó un sabor agridulce. Si bien la calidad humana y artística de los premiados es incuestionable, la institución sigue pareciendo ir a remolque de la opinión pública.

El broche de oro (y nunca mejor dicho) lo puso la chirigota de Carlos Pérez e Iván Romero, quienes recogieron el Premio de la Fundación María Zambrano por un pasodoble que, irónicamente, pedía un Antifaz para la mujer. Que el Falla premie una copla que reclama lo que la propia organización tarda años en conceder, es la metáfora perfecta de un Carnaval que lucha por modernizarse mientras se aferra a sus viejos dogmas. 🏺

La gala de 2026 ha sido emotiva, sí, pero también un espejo de las carencias y las deudas que la fiesta aún tiene con su propia gente. Los siete nuevos «dioses» ya tienen su sitio en el Olimpo, pero el camino hacia ese cielo sigue siendo demasiado largo y, a veces, demasiado tardío.

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