Existen lugares en la ciudad que, sin necesidad de rótulos, ya pertenecen a la memoria sentimental de su gente. Sin embargo, en un acto de justicia poética y cofrade, la calle San Vicente ha visto cómo este sábado sus muros se convertían en piedra angular de la historia. Allí, en el dintel de su casa natal, una nueva placa recuerda para la posteridad que en ese rincón de la viñería nació el autor más laureado que han visto las tablas del Falla.
El acto, cargado de una emoción que solo se respira cuando se rinde tributo a las leyendas en vida, ha congregado a una multitud de fieles y compañeros de batalla. En una jornada donde Andalucía celebraba su día, Cádiz ha preferido celebrar a uno de sus hijos más universales, ese que durante medio siglo ha sabido ponerle música a las alegrías y penas de todo un pueblo.
🎶 Un azulejo entre coplas y vivencias
El descubrimiento de la placa en el número 3 de la calle San Vicente, impulsado por la iniciativa de Miguel Domínguez Parrilla, no ha sido un protocolo frío, sino una auténtica fiesta del espíritu. Rodeado de amigos de siempre, Antonio Martín ha asistido conmovido al homenaje que le brindaba la cantera, con la comparsa infantil ‘El hilo rojo’ interpretando los versos que ya son herencia de la ciudad.
Es precisamente en este barrio, a escasos metros de la plaza que ya lleva su nombre, donde se fraguó la leyenda de un creador que debutó en 1968 con ‘Los mayordomos’ y que terminó por transformar la modalidad de la comparsa. El azulejo no solo señala un domicilio, sino el punto de partida de una trayectoria que cuenta con dieciséis primeros premios y un dominio absoluto de la escena durante las décadas de oro del Carnaval.
🏆 La medalla de un pueblo agradecido
La efeméride del 28 de febrero guarda una simbología especial para el autor. Hace ahora siete años, Antonio Martín recibía la Medalla de Andalucía, un reconocimiento que hoy se ve reforzado con este gesto de cercanía y vecindad. El «Niño de San Vicente» sigue cosechando en vida el cariño de una tierra que le debe himnos generacionales y una capacidad creativa que parece no tener fin.
Su historial no es solo una cifra de premios, sino un catálogo de obras maestras que forman parte de la liturgia gaditana. Desde ‘Entre rejas’ hasta ‘La mar de coplas’ o ‘Los buscavidas’, Martín ha sido el único autor capaz de alcanzar la gloria máxima en tres modalidades distintas en una misma edición, demostrando que su talento es tan vasto como el mar de la Caleta que tanto ha pregonado.
🎭 El eco eterno de la calle San Vicente
Con esta nueva distinción, la calle San Vicente se suma al itinerario de lugares sagrados para el aficionado. Es el reconocimiento a quien, partiendo de la humildad de un rincón viñero, logró elevar la copla de Cádiz a la categoría de alta literatura popular. Para muchos, el lugar donde nació Antonio Martín es ahora una estación obligatoria en el vía crucis sentimental de cualquier «jartible».
Mientras la placa luce ya bajo el sol de la Bahía, la figura de Martín sigue creciendo como una sombra alargada que protege y guía a las nuevas generaciones de autores. Es, en definitiva, el homenaje de Cádiz a su propia identidad, personificada en un hombre que, con su pluma y su guitarra, enseñó a todo un país cómo late el corazón de una ciudad que se niega a olvidar a sus maestros.

