Bajo el mismo techo que ha custodiado sus letras durante décadas, el templo de la calle Fragela se vistió de gala para vivir una noche de las que quedan grabadas en la piedra ostionera. El coliseo gaditano no solo fue testigo del nacimiento de un nuevo espectáculo, sino que se convirtió en el altar donde José Luis García Cossío, el eterno «Selu», fue ungido como Embajador de la Provincia de Cádiz en un acto cargado de solemnidad y afecto.
La ceremonia, que tuvo lugar sobre las tablas que son el ecosistema natural del autor, supuso el abrazo definitivo de las instituciones y la cultura a un creador que ha hecho de la idiosincrasia gaditana un lenguaje universal. Rodeado del calor de su público y del reconocimiento de sus iguales, el genio de la chirigota recibió este título con la humildad de quien se sabe, ante todo, un narrador de su tiempo.
🌍 Una red de afectos cruzando fronteras
El nombramiento, orquestado por el Club de Embajadores de la Provincia, trascendió lo local para convertirse en un acontecimiento de alcance nacional. Lola Rueda, alma máter de la entidad, fue la encargada de formalizar una designación que contó con el respaldo de voces tan autorizadas como la de Fernando Ónega y un elenco de artistas que forman el Olimpo de nuestra cultura.
Desde el quejío de José Mercé y Pepe de Lucía hasta el zapateado de Sara Baras o la risa cómplice de Los Morancos, todos quisieron estar presentes a través de emotivos mensajes que subrayaban una verdad compartida: nadie como el Selu para llevar el nombre de Cádiz con tal dignidad e ingenio. Especial relevancia cobró la felicitación remitida por S.M. el Rey, quien no quiso dejar pasar la oportunidad de saludar al nuevo embajador, elevando el acto a la categoría de acontecimiento de Estado en el ámbito de la cultura popular.
🎭 «Universo Cadi»: el estreno de una nueva era
La designación no pudo tener mejor marco que el estreno de su nueva propuesta escénica, ‘Universo Cadi’. Tras décadas dominando el concurso de agrupaciones, García Cossío continúa su evolución artística explorando nuevos formatos, pero sin perder esa mirada afilada y llena de guasa que lo define. El Falla, puesto en pie, celebró así el doble triunfo de un artista que es, a la vez, historia viva y presente vibrante de la ciudad.
Durante la ceremonia, hubo espacio para el recuerdo emocionado a la figura de Álvaro Domecq, pionero de este Club fallecido el pasado otoño, cuya estela de amor por la provincia recoge ahora el autor chirigotero. El símbolo acreditativo, entregado por Pepe de Lucía, selló un compromiso que el propio Selu aceptó con la voz quebrada por la emoción, prometiendo seguir siendo el altavoz de las virtudes de su tierra allá donde su arte lo lleve.
🕊️ La diplomacia del ingenio y la palabra
Con este paso, el Club de Embajadores refuerza su misión de proyectar la imagen de Cádiz a través de sus figuras más preclaras. El Selu se suma a un colectivo que entiende la promoción turística y cultural no como una campaña de marketing, sino como un ejercicio de autenticidad y excelencia.
El «universo» del autor, poblado de personajes que son el espejo de nuestra sociedad, viaja ahora con el sello oficial de una provincia que se siente orgullosa de su representante. Cádiz gana un embajador que no necesita credenciales, pues su mejor carta de presentación ha sido, es y será siempre su capacidad para hacernos reír de nosotros mismos con la elegancia que solo los grandes maestros poseen.

