En el corazón del barrio alto, donde las piedras del Postigo guardan el eco de mil coplas, la Peña La Mezquita ha vuelto a escribir una página de oro en su particular santoral carnavalesco. La cuadragésima primera edición del Vapor de Oro ya tiene dueño, recayendo en esta ocasión sobre la figura de Francisco José Muñoz, conocido popularmente como «el torero», un hombre cuya trayectoria es, en sí misma, una antología viva de la fiesta en la ciudad de los cien palacios.
Este galardón, que ostenta el honor de ser la distinción más veterana del calendario local desde su nacimiento en 1984, trasciende lo meramente honorífico. Representa el reconocimiento de una peña histórica a un carnavalero de raza, de los que han sabido compaginar el sudor del trabajo diario con la pasión por el 3×4, dejando su impronta en agrupaciones que ya son patrimonio de la memoria colectiva.
⚓ Una trayectoria esculpida entre comparsas
La historia de Francisco José Muñoz con el Carnaval comenzó a escribirse en aquel lejano 1988 con «Sin futuro», un inicio que paradójicamente le abriría las puertas de un porvenir lleno de éxitos y compromiso. Su voz y su entrega han formado parte de la columna vertebral de formaciones tan emblemáticas como «La parra bomba», «El tronío de Cai» o «Donde Candela hubo», sin olvidar su vinculación eterna con la mística de «los gitanos».
El acto de entrega, marcado por una profunda carga emocional, alcanzó su punto álgido cuando la comparsa de sus amores irrumpió en la sede de la calle Postigo. Los sones de los pasodobles que han marcado su vida envolvieron a un galardonado visiblemente conmovido, que recibió la insignia de manos de la autoridad municipal ante la atenta mirada de su presidente, Manuel Leiva, y una nutrida representación de la fiesta que no quiso faltar a la cita.
💃 Tanguillos y berza para celebrar Andalucía
Coincidiendo con la festividad autonómica, la Peña La Mezquita convirtió su sede en un templo de la identidad andaluza y portuense. La jornada arrancó con el desplante y la elegancia de la Academia de José Leiva, que puso el broche dancístico con una exhibición de tanguillos, recordando que el folclore y la copla caminan siempre de la mano.
Como manda el canon de las grandes citas de nuestra tierra, la gastronomía jugó un papel fundamental. Los asistentes pudieron disfrutar de una tradicional degustación de berza, ese plato que hermana a las peñas y que sirve de sustento para una tarde maratoniana de coplas. El festival, conducido por José Antonio Pomares, fue un continuo desfile de talento que abarcó desde la frescura de la cantera local con «Los granujas» hasta el poso histórico de la «Antología de Los Majaras».
🎭 El eco de las tablas en la calle Postigo
La programación artística de este XLI Vapor de Oro reflejó la excelente salud de la que goza el Carnaval en la Bahía. Agrupaciones como «Las manos de Cádiz» o «La palabra de Cádiz» compartieron escenario con la irreverencia de la chirigota «Los walking Pavo», demostrando que la mezcolanza entre El Puerto y la capital sigue siendo el motor que impulsa esta festividad.
Este reconocimiento a Francisco José Muñoz no solo premia un pasado brillante, sino que pone en valor la figura del aficionado activo, aquel que mantiene viva la llama de la tradición sin buscar más recompensa que el aplauso de sus vecinos. Con este nuevo «Vapor de Oro», La Mezquita reafirma su compromiso inquebrantable con la cultura popular, asegurando que la bandera del Carnaval portuense siga ondeando con fuerza en cada rincón de su historia.

